Cuentan que, hace más de dos mil años, un hombre se sentó bajo un árbol buscando comprenderse, buscando aquella paz anhelada. Había probado de todo, y ese día, solo quiso sumergirse en él, en silencio, escuchando su interior. Y en ese acto sencillo (sentarse, respirar y observar), encontró aquello que más deseaba realmente: la libertad. Se dio cuenta de que esta se encontraba dentro de él mismo, y no fuera. Ese hombre fue Siddhartha Gautama, a quien hoy conocemos como Buda.

Es tan bonito pensar que una cosa tan simple como es la meditación ha podido cambiar la vida y la historia de millones de personas… Y muchos de nosotros no la practicamos simplemente por pereza, por miedo, por incomodidad, por el ruido mental que inunda nuestra mente, por prisa, y por un largo etcétera.
La meditación, según como yo la veo, no es una moda, es una necesidad, es presencia. Aquí te enumero algunos de los muchos beneficios que nos aporta:
- Reduce el estrés y la ansiedad.
- Mejora la calidad del sueño.
- Aumenta la claridad mental y la concentración.
- Ayuda a regular las emociones y reaccionar con más calma.
- Eleva el estado de ánimo y la sensación de bienestar.
- Favorece la autoestima y el amor propio.
- Conecta con tu intuición y propósito.
- Apoya procesos de cambio personal y sanación interior.
En mi opinión, meditar es casi sinónimo de conocerse a uno mismo. Tal vez te cueste comenzar, pero si de verdad quieres implementarlo en tu vida, te recomiendo empezar paso a paso. Con mucha paciencia. Es mejor dedicarle cinco minutos cada día que hacer una sesión larga una vez al mes. Y cuando ya lo conviertas en un hábito, puedes ir alargando las sesiones según tu tiempo y lo que tu cuerpo te pida.
A mí, personalmente, la meditación me ha ayudado muchísimo a estar presente en el aquí y el ahora. Ahora, más que una práctica, se ha convertido en un estilo de vida, un hábito casi automático.
Y para concluir, te propongo que empieces por las meditaciones guiadas, o incluso simples respiraciones conscientes. Todo eso nos ayuda a anclarnos en el presente, y a comprendernos mejor. Empieza de a poquito, y comprueba por ti mismo cómo toda tu vida cambia a raíz de algo tan sencillo como es sentarse, respirar y observar.
