Las mujeres somos cíclicas por naturaleza. Al igual que la luna, cambiamos y nos renovamos cada mes. A la mayoría, nos enseñaron que todas debemos rendir siempre igual, nos programaron para ignorar el cuerpo, y nos dijeron alguna que otra vez que el ciclo era un problema. Hoy te voy a presentar las cuatro fases que componen nuestro ciclo menstrual, y a su vez, te invito a reflexionar sobre cada una de ellas y a empezar a honrar tu cuerpo y la sabiduría que este alberga.
- FASE MENSTRUAL (Introspección/Descanso)
- FASE FOLICULAR (Renovación/Claridad mental)
- OVULACIÓN (Expansión/Expresión)
- FASE LÚTEA (Cierre/Depuración)
Empecemos por la fase menstrual. Se asemeja mucho a la fase de la luna nueva, y también al invierno. Se caracteriza principalmente por la energía baja, un cuerpo más sensible, una mayor conexión con la intuición, necesidad de descanso y silencio, emociones más profundas… Es un momento de cierre y reflexión. ¿Qué te recomiendo? Descansar más, practicar journaling o escritura intuitiva, la meditación suave o la respiración consciente, baños calientes, infusiones, decir ‘‘no’’ sin culpa y respetar límites.
Durante la fase folicular, que sería algo así como la fase de la luna creciente o la primavera interna, la energía va en aumento. Sientes la mente clara y curiosa, te sientes renovada, abierta a lo nuevo, y motivada para empezar proyectos. Es el momento ideal para planificar estos últimos, aprender algo nuevo, practicar el movimiento suave o ejercicio progresivo, ordenar espacios y organizar ideas, y también socializar de forma ligera.
En cuanto a la ovulación, que se corresponde con la fase de la luna llena y la estación del verano, se siente una energía alta y expansiva, mayor seguridad y magnetismo, facilidad para comunicar, una profunda conexión con los demás, y creatividad y vitalidad. Es un buen momento para hacer reuniones, actividades expresivas y creativas, ejercicio más intenso, compartir, colaborar y dar, pero a su vez cuidar de la hidratación y el descanso.
Y para finalizar, nos encontramos en la fase lútea. Así como durante la fase de la luna menguante o el otoño, la energía va descendiendo. Te encuentras con una mayor sensibilidad emocional, necesidad de orden y límites, capacidad de ver lo que no funciona… Es un momento de depuración. ¿Qué hábitos puedes implementar en esta fase? Cerrar tareas pendientes, simplificar rutinas, escuchar emociones sin juicio, practicar una alimentación más reconfortante, y prepararte para el descanso menstrual.
Como podrás observar, cada fase tiene un propósito, así que no está mal de vez en cuando dejarse llevar por la sabiduría interna de nuestro cuerpo. Usa esto de guía, y recuerda, cada fase es necesaria para nuestro mayor bien. Si aprendemos a escucharnos, sabremos atendernos mejor, cuidarnos, amarnos, y vivir más en coherencia con quienes somos realmente.

